Reflexiones sobre el signo de Tauro 2005
por José Enrique Hueso

 

 

Yo veo, y cuando el ojo esta abierto, todo se ilumina.

 

La resolución del aspirante a un mundo mejor, donde la libertad y la dignidad de toda persona son respetadas y fomentadas, donde los valores del bien común son los valores de la vida cotidiana y social.

 

La resolución de quien desea y aspira el bien común, la resolución como movimiento que nos impulsa hacía adelante y hacía arriba, buscando esas cosas que nos hacen el mundo más amable, más justo, más digno, tanto en la esfera privada, familiar, laboral, grupal, social. Porque solo lo que es bueno para todos es bueno para cada uno. Por eso la vida nos sonríe cuando por la mañana mirando al Sol le sonreímos, y seguimos sonriendo a todas las personas, porque el bien que deseamos a todos es un deseo, es una voluntad, es un propósito claramente definido donde volcamos todo nuestro ser. Estamos sembrando bien. Entonces hay bien en nuestra vida y en las personas que nos rodean.

 

El deseo, la aspiración de seguir adelante sembrando bien es un camino que nos lleva hacia adelante y hacía arriba, nos convertimos en una unidad vital que irradia bien, ¿Cómo podemos convertir un incipiente  y efímero deseo de que en el mundo reine el bien, en ser nosotros sembradores de bien?, ¿Cómo podemos pasar de invocar a Dios para que haya bien, justicia, paz en el mundo a ser nosotros puntos que irradian luz, amor y buena voluntad?

 

Dios está siempre con nosotros, esperando poder descender su ayuda a nosotros, esperando que concretemos lo que queremos, que el deseo de paz, justicia, libertad… sea claramente definido en nuestra mente y corazón, permaneciendo allí lo suficiente. No solo esos momentos de oración en los templos, en las meditaciones, sino que logremos que ese deseo de un mundo mejor ancle en nosotros, que no se diluya en las tareas cotidianas. Que en los momentos que surgen problemas sigamos pensando que un mundo mejor es posible, que seamos capaces de mantener encendida la llama de la paz en los momentos de más tensión externa.

 

¿Nos damos cuenta entonces que si pedimos algo a Dios no es para que misteriosamente se arreglen las cosas, sino para ser nosotros los que creemos y construyamos aquello que estamos pidiendo? Si le pedimos a Dios paz en el mundo tenemos que asumir que vamos a ser capaces de construir nuestra vida y nuestras relaciones en principios de paz y usando la paz como medio, porque el material que usamos como medio es el que lleva la simiente de la cosecha. Una sociedad de paz solo puede ser construida desde la propia paz, desde el primer ladrillo que es nuestra vida, desde el segundo ladrillo que es nuestra familia… Que seamos capaces de conservar la paz en nosotros a ser posible todas las horas del día, la fuerza ascendente, la que demanda obtiene adecuada respuesta cuando es capaz de encarnar lo que demanda.

 

La voluntad de Dios de ayudar a la humanidad permanece a la espera de que la humanidad demande ayuda y sea responsable de su demanda. Si vamos a una tienda a pedir diez quilos de manzanas y en el momento de recibirlas rechazamos cinco porque no lo hemos pensado mejor, quien nos provee de manzanas nos pedirá que la próxima vez concretemos qué es lo que queremos. El pedir por un mundo de correctas relaciones humanas implica que en nuestro medio ambiente somos capaces de encarnarlas a pesar de toda dificultad. El pedir más conocimientos sobre el mundo interno implica que iremos comprendiendo en la medida que vayamos poniendo en práctica lo aprendido, experimentando e investigando.

 

¿Que necesita Dios de los hombres? La fuerza descendente de la fuerza ascendente para poder descender. Esencialmente un corazón puro y una mente sencilla, en el sendero. Vamos avanzando en experiencia, conocimientos, pero es con un corazón puro como se transforma el conocimiento en sabiduría. Pasamos de necesitar una mente repleta de datos a --desde la intuición búdica-- tener acceso a la información que necesitemos. Y Dios necesita del ser humano una mente sencilla que no haya perdido o que haya recuperado la inocencia de los niños. Una mente que no busque segundas intenciones en los propósitos de las personas. Tal vez las haya, pero eso sólo concierne a la persona, a su conciencia y a su karma. Una mente sencilla que vaya directamente al punto de luz en el corazón de todas las cosas con inocencia, con curiosidad, con entusiasmo, con amor, con la sed de saber y conocer de un niño.

 

Un corazón puro es el cáliz donde el amor de Dios puede llegar a nosotros, convirtiendo nuestro corazón en fuente de abundante amor, en amor arrollador que transforma mundos.

 

Una mente sencilla, es el cáliz donde la luz de Dios puede llegar a nosotros convirtiendo nuestra mente en punto de luz, que ilumina nuestra vida y --sin darnos cuenta, ni pretenderlo-- la vida de las personas que nos rodean.

 

La combinación de corazón puro y mente sencilla son el cáliz que Dios necesita para llevar a la Tierra aquello que la humanidad necesita.

 

La sencillez es el vehículo para la potente energía de síntesis.

 

La ofrenda del deseo y la aspiración al Ángel Solar: reconocemos que nos falta algo y no sabemos exactamente qué,  ya sean necesidades físicas, emocionales, intelectuales, de servicio espiritual, etc.

Que el móvil sea puro, que el bien a todos los seres sea el medio, y la guía.

 

Ofrecer el deseo y aspiración al Ángel Solar, nuestro yo más supremo. Es el ser que mejor conoce nuestro proceso evolutivo, y qué es lo que vamos necesitando en el camino --experiencias, oportunidades, compañía, soledad-- para aprender y evolucionar al mismo tiempo que servimos a Dios cada vez que hacemos algo útil al prójimo.

 

Ofrezcamos el deseo y la intención de servir al Ángel Solar. El cómo, dónde y cuándo será dado por añadidura.

 

Continuación de Aries 2005

 



El foro VBA --y sus talleres de trabajo-- es una Comunidad espiritual
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a través de la meditación, el estudio y el servicio.
 

 

2014-08-17